tortillitis aguda


Tortillitis aguda


Todo el mundo te comenta lo peligrosa que es una tortilla, pero nunca nadie trata con respeto a este arma de intoxicación masiva del que brotan parásitos letales.
En verano o cuando el calor aprieta hay que tener especial cuidado con ella, debo estos conocimientos a las conclusiones que pude extraer de las vivencias acontecidas durante una larga temporada que pasé reflexionando en cama o sentado en otros lugares donde se suele leer el periódico por las mañanas:

Era sábado por la mañana y mi madrecita del alma querida hizo con sus azarosas manos una estupendísima tortilla de patatas cuyas dimensiones superaban los 50 centímetros de diámetro por 10 de grosor. A mi hermanita Carolina se le ocurrió la brillante idea de llevarse, el domingo, la tortilla a la playa y traerla de vuelta convenientemente sazonada con exquisita arena…Yo, desconocedor de estos viajes tortílleos, el lunes por la tarde tomé un buen trozo de ésta, que bien podría corresponder al 80% de la misma, iniciando en este momento un cultivo interno para todo tipo de parásitos intestinales.
Que yo cometa el terrible error de ingerir una tortilla en mal estado es grave, pero que también lo hagan todos los integrantes de mi familia no tienen perdón de Dios, ya que fueron  conocedores de las aventuras y viajes de la susodicha.
  El lunes por la noche comienza realmente mi calvario tortílleo, ya durante la misma noche depuré completamente mi organismo de todo mal gracias a unas generosas diarreas que no me permitían beber ni siquiera el líquido elemento.Para mayor purificación corpórea, fui acompañado de una espléndida subida de temperatura estimada en 39 grados centígrados que hervía todo mal que pudiera existir en mi interior. El martes, por fin, ya pude levantarme de la cama, para ir a urgencias, no sin proveerme de un imprescindible tapón anal, empleado para combatir las leyes de la gravedad que tanto me asustaban cada vez que ingería un trago de elemento acuoso; que por otra parte, era el único elemento orgánico que me atrevía a ingerir ¡Ni pensar el desastre ecológico que pudiera haber acontecido si hubiese empleado algún sólido en mi alimentación!
Fui extremadamente hábil y consecuente en llevarme una pequeña mochila que siempre me acompaña en todas mis andanzas, ya que el médico urgentólogo se dedicó a regalarme innumerables píldoras intestinales, con el ánimo, supongo, de que alguna hiciese efecto en mi maltrecho cuerpo; pero en cambio yo no dejaba de pensar que era algo inútil, pues si no era capaz de ingerir agua ¡Cómo diántres iba a ser capaz de digerir todo ese tipo de material químico!
Mientras llenaba mi mochila de tales productos sintéticos no hacía otra cosa que repetir:
-¡Que no se te olvide ir mañana por la mañana a tu médico ehhh!
Mi hermanita Carolina me acompañaba, por idénticos síntomas, los cuales no alcancé a comprender:  Recuerdo que cuando me encontraba sentado en la taza del váter vislumbraba su sombra hacia la cocina para prepararse un sándwich de jamón de york con queso, sin embargo el urgentólogo le propinó idénticas píldoras.

Tras una noche similar a la primera, nos disponemos, el miércoles por la mañana, a ir hacia el medico de cabecera…Allí nos observa, con asombro, asustándose un poco de mi aspecto, algo normal teniendo en cuenta que en condiciones normales me encuentran cierto parecido con un tal “picio”, un tipo no muy bien parecido según dicen las malas lenguas.
El médico de marras, tras examinarme únicamente con una ligera mirada, decide no prescribirme ningún nuevo elemento químico, aunque si lanza una advertencia:
-¡Si en 48 horas no hay recuperación te quiero ver en el hospital para empezar un estudio completo!

Estas palabras fueron mi mejor medicina
¡Mano de santo!
¡Nunca un ser humano se recuperó de una enfermedad con tanta prontitud!
El viernes cumplía el ultimátum dado por el médico…Yo me sentía estupendamente, me había recuperado totalmente y además me encontraba en la línea, ni una pizca de grasa en mi cuerpo serrano.
Ya sabía yo que la química no era la solución a mi problema…
¡No hay nada como la medicina natural!

Metáfora:

La tortilla es estupenda para adelgazar y la medicina en España funciona a la perfección

3 comentarios:

  1. No puedo contigo...jajajaja eres un crac.

    ResponderEliminar
  2. No me acuerdo de lo del sanwich, pero si de todo lo demas !vallas dias q pasamos!

    ResponderEliminar
  3. ...una tortilla de 10cm de grosor que provoca esos efectos...¡que los americanos dejen de investigar la bomba gay y se pongan manos a la obra con la tortilla de destrucción masiva!
    ¡veo en Madrid, Jezu!

    ResponderEliminar